25 feb. 2011

Las dos ranas y el balde de leche


Dos ranitas salieron a pasear y en su paseo cayeron a un balde de leche que algún granjero había dejado afuera. Al principio les pareció entretenido, pero luego de un rato se dieron cuenta que no podían escapar. Lo único que podían hacer era nadar, la más vieja se quejo:

-No puedo más, nunca saldremos de aquí.
A lo que su compañera le contestó:
-No te quejes más y sigue nadando.

Pasó un rato, y la más vieja volvió a hablar:

-No tiene sentido, me duele las ancas. Nos moriremos acá.
A lo que su compañera le contestó:
-No gastes aliento quejándote, usa esas energías en nadar.

Por fin la más vieja de las dos se dio por vencida y murió ahogada, su compañera se vio tentada muchas veces a hacer lo mismo, pero de repente sintió que algo se estaba formando en sus patitas, algo de consistencia sólida, de tanto nadar la leche se había convertido en manteca. Se afirmó en ella y logró salir del cubo.

Gracias a la perseverancia de su esfuerzo y a que no se había dejado derrotar por el cansancio o el sin sentido, había sido capaz de transformar una situación terrible en una ocasión de liberación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

che, pobre rana la que se murio...!una quedo sola aho en le balde! y se hera la hermana? o peor aun!si era la madre? que triste...

JBL dijo...

Qué buena mirada lateral. Igual, de un modo u otro, le dejó la enseñanza. Yo no dije que fuera una historia feliz. Como dicen en la película de Nemo: na-da-remos, na-da-remos.