3 jun. 2011

Disparate tranquila imaginación, total yo duermo


Estábamos en la cocina del hospital donde trabajo jugando al bingo, ya eso era raro. La cosa comenzó a complicarse más cuando sobre la mesa comenzamos a cocinar, vuelta y vuelta, empanaditas chinas. No conforme con eso, la bizarrés siguió en aumento cuando se desató un incendio (tal vez a causa de cocinar empanadas sobre una mesa de madera) y yo subí las escaleras corriendo en busca de mis cobayas, que vaya uno a saber por qué estaban ahí. Más complicada aún la situación, ¡¡al llegar al piso de arriba había una jaula llena de roedores!!. A Nuez fue fácil ubicarla por sus colores, pero a Coca se enlenteció, había varias albinas y encima avanzaba el fuego... ¡qué desesperante!
No recuerdo cómo terminó el sueño, qué vericuetos locos tiene nuestra mente.

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