"No me gusta dar consejos, pero bueh, ya que voy a hacer algo que no me gusta lo hago mucho, acá van tres:
*Recordar que sos parte fundamental de este ciclo sin fin,
*saber que somos casi ángeles,
*y que la vida es resistencia.”
30 nov 2010
26 nov 2010
Apretújenme
Yo ni enterada que al recibirse te hacían tantos y tan buenos regalos, simplemente esperaba abrazos. Los obsequios materiales los acepto, pero no los cambio por los mimos, así que quiero todos mis cariños correpondientes.
24 nov 2010
No voy a ser mediocre, porque sé que no quiero serlo
Ser docente de alma no se aprende, es una condición innata que a lo sumo se perfecciona. Y acá plasmo, en su post individual, una muestra de esto.
Ante mis palabras y cara de horror, mi profesor, a quién llamaremos HF, me invitó a caminar un poco antes de rendir.
HF:- ¿Qué te pone nerviosa?
Yo:- Creo que no son nervios, es ansiedad.
HF:- ¿A qué? Dejando de lado los cambios que vienen. El examen quedate tranquila que no lo vas a sufrir.
Yo:- Ya sé, no pasa por la materia.
HF:- ¿Y entonces? ¿A qué le tenés miedo? No me digas al embarazo y no te toques, como mi hija, la teta izquierda al escuchar la palabra.
Yo:- A la decepción.- Me río y agrego: y no me voy a tocar.
HF:- No, mirá. El destino no es una parada de tren, lo hace uno. Si vos mañana te despertás y no querés ser veterinaria, estudiás otra carrera. Esto no es una imposición a partir de mañana, siempre hay tiempo para cambiar el rumbo.
Yo:- No, pero no dudo de mi profesión. Dudo del entorno, de cómo llevarla a cabo.
HF:- Miedo a...?
Yo:- A la mediocridad.
HF:- Y con mediocridad tereferís a...?
Yo:- A esa gente que llega a trabajar siempre de mal humor, quejándose, que no escucha, que no contiene, que no le importa el caso que tiene enfrente. Que se queja y no hace nada por cambiar. Que se estanca.
HF:- Te tengo una noticia: podés quedarte tranquila, porque por todo lo que acabás de decir nunca vas a ser mediocre. La gente mediocre se cree lo más, allá arriba. Si vos tenés presente que no querés ser así, ya implícitamente no lo sos.
Yo:- Puede ser, ojalá.
HF:- Hay que cuidar esos pensamientos. No arruinarlos viendo Tinelli y creyendo que eso es todo. Yo no podía creer cuando mataron a este chico.- Señala un cartel- No recuerdo el nombre.
Yo:- Mariano.
HF:- Eso. Y nadie analizaba nada.
Yo:- Me parece que hay muchos intereses en juego detrás de lo que se ve o de lo que no se ve.
Aminora el paso, me mira y me dice: ¿Pero vos de qué tenés miedo mujer? De vos tienen que tener miedo. Quedate tranquila, vamos a rendir y ya está. ¿Tu mamá está nerviosa? Vamos a molestarla un poco.
Y esa charla fuera de programa, fue la mayor enseñanza de toda la carrera.
Ante mis palabras y cara de horror, mi profesor, a quién llamaremos HF, me invitó a caminar un poco antes de rendir.
HF:- ¿Qué te pone nerviosa?
Yo:- Creo que no son nervios, es ansiedad.
HF:- ¿A qué? Dejando de lado los cambios que vienen. El examen quedate tranquila que no lo vas a sufrir.
Yo:- Ya sé, no pasa por la materia.
HF:- ¿Y entonces? ¿A qué le tenés miedo? No me digas al embarazo y no te toques, como mi hija, la teta izquierda al escuchar la palabra.
Yo:- A la decepción.- Me río y agrego: y no me voy a tocar.
HF:- No, mirá. El destino no es una parada de tren, lo hace uno. Si vos mañana te despertás y no querés ser veterinaria, estudiás otra carrera. Esto no es una imposición a partir de mañana, siempre hay tiempo para cambiar el rumbo.
Yo:- No, pero no dudo de mi profesión. Dudo del entorno, de cómo llevarla a cabo.
HF:- Miedo a...?
Yo:- A la mediocridad.
HF:- Y con mediocridad tereferís a...?
Yo:- A esa gente que llega a trabajar siempre de mal humor, quejándose, que no escucha, que no contiene, que no le importa el caso que tiene enfrente. Que se queja y no hace nada por cambiar. Que se estanca.
HF:- Te tengo una noticia: podés quedarte tranquila, porque por todo lo que acabás de decir nunca vas a ser mediocre. La gente mediocre se cree lo más, allá arriba. Si vos tenés presente que no querés ser así, ya implícitamente no lo sos.
Yo:- Puede ser, ojalá.
HF:- Hay que cuidar esos pensamientos. No arruinarlos viendo Tinelli y creyendo que eso es todo. Yo no podía creer cuando mataron a este chico.- Señala un cartel- No recuerdo el nombre.
Yo:- Mariano.
HF:- Eso. Y nadie analizaba nada.
Yo:- Me parece que hay muchos intereses en juego detrás de lo que se ve o de lo que no se ve.
Aminora el paso, me mira y me dice: ¿Pero vos de qué tenés miedo mujer? De vos tienen que tener miedo. Quedate tranquila, vamos a rendir y ya está. ¿Tu mamá está nerviosa? Vamos a molestarla un poco.
Y esa charla fuera de programa, fue la mayor enseñanza de toda la carrera.
El día que me recibí

No quiero perder mis recuerdos del día de ayer, por eso escribo casi desesperadamente. En unos cuantos años, esto será junto a las fotos y filmaciones, mi modo de revivirlo y recordarlo. Cuando se me presenten situaciones aversivas y me desilucione, este será mi cable a tierra.
Llegué super temprano (llegamos, él estuvo conmigo desde el principio), no quería dejar de saludar a compañeras que rendían antes que yo y, con tanta ansiedad, quedarme en casa más tiempo no me interesaba. Sólo había logrado dormir tres horas a la noche.
Algo antes de la hora pactada llegó mi profesor y eso generó que me llevara las manos al pecho, tratando de ocultar los golpes rítmicos y acelerados que sentía que me daba el corazón. Se hizo la hora y no podía subir a rendir, sensación extrañísima, ganas de salir corriendo para el lado contrario. Entonces él bajó, me miró, y ante mi respuesta (a ninguna pregunta), estoy muy nerviosa, me ofrció acompañarlo a comprarse un jugo de naranja y caminar. La charla que tuvimos va en otro post, no merece mezclarse con éste. Finalmente volvimos, ya más tranquila subí. Rendí, contenta porque estaba hablando de algo que me había gustado y sentía que me estaba luciendo. Al salir primero abracé y agradecí a quien me había tomado mi último final, después a mamá que lloraba emocionada, a mi novio que filmaba y a mi papá que sacaba fotos. Por último a mi amigo, persona más que importante y que como siempre, estuvo. Unos aplausos inesperados y llegué al pastito que siempre quise de mi facu. Más abrazos, me hicieron dejar el bolso y el reloj y ¡Paf! el primer huevazo. Y empezó la lluvia, y pensé no puedo creer que esta vez soy yo la protagonista de esto. Es un ritual, extraño para muchos y ansiado por otros. A mi gusto, y por eso estoy en el segundo grupo, es una manera (particular) de demostrar afecto y alegría por el logro alcanzado, y por eso me encantó. Después caminamos hacia el mítico lago y, en carrito para la basura, viajamos hasta donde nos manguerearon para quitarnos la costra más gruesa de porquerías. Parada final: la ducha de una cátedra que años atrás nos había hecho sudar la gota gorda. Y así, bañada y todavía omnubilada terminó todo.
Bah, prefiero pensar que es un parate.
22 nov 2010
No escribo más porque estoy llorando de felicidad (creo)
No sé si alguna vez en la vida me sentí tan querida por tanta gente como hoy.
¡Qué lindo!
¡¡Gracias!!
¡Qué lindo!
¡¡Gracias!!
Inminente
Miedo de tomar decisiones equivocadas, porque todo aquello pendiente para cuando me reciba me espera en un lugar cada vez más cercano.
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