Suena el teléfono, sos vos que me contás que tenés una semana de vacaciones, de todo. Nada de trabajo, nada de facultad, nada de nada que no seamos vos y yo. Genial, justo yo tampoco tengo nada para hacer esa semana. Nada de veterinaria, nada de facultad, nada de nada que no seamos vos y yo. ¿Y qué hacemos? ¿A dónde nos vamos? Elijamos un destino
tranqui, en verano nos vamos a otro lado con muchas excursiones, total, la plata nos sobra. Un lugar con paisajes de cuento y pájaros y flores; una cabaña onda campestre, y un lago, obvio. Eso sí, también Wi-Fi así no te me desesperás. Yo llamo y reservo los pasajes, ¿micro o avión?. Dale, armá el bolso, no olvides el toallón, yo voy armando el mío.